domingo, 29 de septiembre de 2013

Corre

En esta realidad en la que existimos, como bien sabemos, ocurren situaciones que nos hacen amar la vida con todos los átomos de nuestro cuerpo u odiarla con toda la repulsión y devastación que nuestra alma nos permite. Siendo realistas, hace falta que se den ambas sensaciones en la vida de cada persona, eso es lo que convierte la felicidad en ese algo tan especial y es por lo que esforzarse para cumplir una meta es tan gratificante.

Sin embargo, estamos rodeándonos como sociedad, unos más que otros, de un armazón de hedonismo que raya en el nihilismo. Nos estamos obsesionando con desaparecer todo aquello que supone perder comodidad y placer, todo aquello que signifique esforzarse. Estamos llegando a convertir una acción tan noble como el conocernos a nosotros mismos, en la excusa ideal para deshacernos de nuestros sueños y dejar de lado las obligaciones. Es la excusa perfecta para dejarnos caer en el egoísmo y en el tan famoso "Carpe Diem" o la forma como algunos modernos le llaman, "YOLO" ("You only live once", gracias a las líneas de un famoso rapero).
Todo ello nos lleva a convertirnos en una especie de aves carroñeras, deseosas de digerir experiencias sesgadas, simples superficialidades que son tomadas como verdades absolutas y es que, además, las acogemos como síntoma de que estamos siendo nosotros mismos, que nos estamos descubriendo. 

¡Ja! Dulces mentiras, torpes intentos de sentirnos especiales, diferentes y fuertes.
"Corre, Corre. Huye de todo aquello que te esclavice. Quémate en lo que nosotros, oh, grandes bohemios, libre pensadores, pensamos es vivir la vida. Huye de todo lo que conoces y crees, hasta que no quede más que un ser despersonalizado que no hace más que repetir lo que escucha. Ni se te ocurra cuestionarlo. Corre, Corre." Sandeces y disparates de niños, malagradecidos cabe decir, que juegan a saber qué es la vida. Memeces estúpidas que pretenden ser grandilocuentes apologías de libre pensamiento. No son más que frases inconexas y textos memorizados apilados en sus mentes, eso los convierte en no más que otro montón de borregos creyendo ser diferentes y especiales.
Fuerte es una persona que se esfuerza hasta el final, que no se detiene aunque la pendiente se incline y se llene de obstáculos insalvables, que desfallece por conseguir lo que desea. Especial es aquel que cuestiona todo aquello que pretende influirle, que  sigue su pensamiento hasta las últimas consecuencias. Esas personas son enormemente especiales, con diferencia, además. 

El problema, como siempre, no son las emociones es la idea que tenemos de éstas. Es esa falacia que se crea respecto a ellas. Falacias deseosas de mentes blandas para engatusar y engañar.

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