"Depresión necesaria". Tan necesaria es que desde los medios se promueve, y hasta hay toda una industria dedicada a hacernos sentir mal; nos bombardean con que tenemos que sufrir por estar gordos, por no tener pareja, por ser distintos, por ser homosexuales. Y luego ponen a nuestra disposición canciones, poemas, películas entre muchas otras cosas para que sigamos sufriendo por ello.
En definitiva se nos dice que si no somos de una manera específica, que varía según el tiempo y la cultura, seremos infelices. Y nos lo creemos y nos compadecemos de nosotros mismos metiéndonos en disfraces y necesidades falsas y sentimientos artificiales.
Pues yo digo ¡Já! ¿Y qué más?
Le daré la espalda a todo ese interés por poner como modelo unos cánones obviamente inalcanzables para que jamás seamos felices, que en parte son culturales en parte son comerciales.
Le daré la espalda a esa reacción socialmente aceptada y culturalmente arraigada de sufrir porque no encuentras el amor o porque ya no está contigo o porque es imposible que lo llegue a estar.
Le daré la espalda a todas las nornas estúpidas, pensamientos retrógrados y comportamientos insulsos que pretendan "normalizarnos".
¡Le daré la espalda y les daré la espalda! Me quitaré toda esa parafernalia depresiva que alardea de ser el camino hacía la felicidad.
¡Mentiras! ¡Embustes! Eso es lo que son. ¡Farsas! ¡Quimeras! es lo que nos inculcan. Mitos que a base de ser repetidos se han convertido en verdades aplastantes.
¡Pues no! El mundo no se acaba, por ser gordo, por ser homosexual o por tener problemas de amor. Y como no se acaba, no es ningún drama. Se puede escoger, no hay porque ser infeliz aunque todo vaya mal, siempre puedes reír y sonreír, pero has de eligirlo. Al principio será difícil, pero poco a poco irás ganando en valentía y fuerza de voluntad, hasta que un día, sin darte cuenta, serás feliz por la persona que eres. Y lo serás, porque serás quien quieres, no lo que los demás querían que fueras.
Así que, ¡Siéntete orgulloso de ser como eres! ¡Sonríe por ser así! Porque ese, verdaderamente, es el camino hacía la felicidad.
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