domingo, 11 de noviembre de 2012

La realidad


Recrearse en un mundo de increíble e inimaginables pensamientos, regido únicamente por tu capacidad imaginativa, llevada por mares y torbellinos de palabras… Palabras y más palabras que forman ideas. Todas ellas sin perfilar, sin pulir, trozos de carbón esperando a ser convertidos en diamante. Pues, serán palabras expulsadas vomitivamente, casi escupidas… rozando las insulcidades e incluso la inventiva estúpida, todo ello debido a un conjunto de sentimientos, frustraciones e impulsos, que a veces solo pueden ser amainados con escribir.

La escritura, en muchos momentos, como el medio de desagüe para ese río de situaciones y momentos, la escritura como vía de escape para crear mundos propios, recreaciones utópicas de lo que en realidad te gustaría ser o lo que en realidad te gustaría que fuera. Estupideces en su mayoría, cosas inconexas, sin sentido, vaya. Pero que al fin y al cabo solo es una medida para no perder la calma, para no hundirse, para sentirte donde estás y mantenerlo todo estructurado… Casi como un amigo mío escribió, casualmente, una vez, “He de morderme el labio inferior con mucha fuerza, ese dolor me hará mantenerme consciente, darme cuenta que estoy aquí” pues la escritura es como ese dolor, me mantiene aquí, y es tal cual este texto, es un trozo de carbón, sus palabras han sido escupidas para cumplir la función de decirme que me encuentro justo en este sitio, que existo.
Y es que, muchas veces nuestra propia mente es mucho más apetecible que el mundo real, que haya escrito ya 16 líneas de un simple impulso es prueba de ello. Mi mente es mucho más confortable, parece tan real, más real que este puñado de irraciocinios, máscaras, cobardías y demagogias que ocurren en el mundo “verdadero”.

Sí, es obvio que peco de ególatra, es más que obvio, “mi mente, mi ser, es mil veces mejor que cualquier persona que pueda conocer” parece que esté queriendo expresar, pero, ¿y qué si es así?
Si es que a veces prefiero encerrarme en mi habitación a escribir, a tocar algún instrumento, o a ver alguna película que tiente mis sentidos, que me dé lo que las propias relaciones no consiguen, que me dé más ideas para conseguir comprender algo de lo que ocurre fuera de mí, fuera de la seguridad de mi cerebro. ¿Y qué si es extraño? La normalidad no es más que otra situación cultural, otra norma social, lo que es normal aquí no lo es allá, no es más que otra de esas hipocresías que pretendo evitar al quedarme en mis elucubraciones.

Así que sí, peco de narcisista, me quiero demasiado, soy demasiado idólatra. Pero pese a todo, comprendo que tengo defectos, y quizá este sea el mayor de todos, pero yo que sé, soy feliz así, no importa nada más, mi felicidad de esta manera no afecta a nadie y, al fin y al cabo, prácticamente consigue sacar constantemente lo mejor de mí.

Eso es lo que acaba de ocurrir mientras verso estas convulsivas y frenéticas líneas, me he recreado, he sacado de forma casi mágica lo más profundo que parece que en este momento tiene mi ser, cosa que si no hubiera sido escribiendo  no hubieran salido. Así que sí, he protegido mi felicidad, el equilibrio de mi mente que estaba a punto de hacer alguna impulsiva y estúpida acción, al no encontrar vía para sacarlo todo, me he mantenido estable, escribo esto para mi propia felicidad a corta y larga instancia vamos…

Aunque, dado que quizá este texto nunca vea la luz (me estoy planteando si postearlo o no), verdaderamente cumple su propósito, recrearme, e, irónicamente, pues lo que me lo dice es mi propia consciencia, sacarme de lo abstracto de mis pensamientos, que acabarán llevándome a nihilidades (me ha pasado muchas otras veces, y como me ha pasado, he aprendido a evitarlo). O bueno, conseguir que mi familia crea que necesito ir al psiquiatra (aunque creo que mi madre más bien se refería a un psicólogo), eso, es  algo que también ha conseguido.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Movimiento

Desplazarse implica dirigirse de un punto a otro, separados por un espacio muy corto o muy largo. Sin embargo, muchas veces el que algo esté a una pequeña distancia no implica cercanía.

En ciertas ocasiones, tenemos todo al lado, a un paso, justo en frente nuestro, pero no sabemos exactamente su localización, no sabemos encontrarlo, verlo. Es entonces cuando eso, que tendría que ser fácil de alcanzar, que conlleva un mínimo movimiento para conseguir, se hace más lejano que algo que verdaderamente lo está.

Ese punto cercano se aleja y se aleja, pues en lugar de intentar llegar a él en línea recta, damos vueltas y vueltas, como hojas en un endiablado remolino. No podemos remediarlo, no sabemos llegar, y no disponemos de ningún mapa que nos guíe, tenemos que ir adivinando, intuyendo, tanteando el terreno.

Pero quizá, después de tanto buscar, después de perseverar, insistir, con un poco de suerte lo encontremos. Aunque quizá, hayamos tardado más que si nos hubiéramos decidido por aquello más lejano, aquello que parecía que implicaba más trabajo.
Nunca se sabe.

viernes, 26 de octubre de 2012

¡Embustes!

"Depresión necesaria". Tan necesaria es que desde los medios se promueve, y hasta hay toda una industria dedicada a hacernos sentir mal; nos bombardean con que tenemos que sufrir por estar gordos, por no tener pareja, por ser distintos, por ser homosexuales. Y luego ponen a nuestra disposición canciones, poemas, películas entre muchas otras cosas para que sigamos sufriendo por ello.
En definitiva se nos dice que si no somos de una manera específica, que varía según el tiempo y la cultura, seremos infelices. Y nos lo creemos y nos compadecemos de nosotros mismos metiéndonos en disfraces y necesidades falsas y sentimientos artificiales.

Pues yo digo ¡Já! ¿Y qué más?
Le daré la espalda a todo ese interés por poner como modelo unos cánones obviamente inalcanzables para que jamás seamos felices, que en parte son culturales en parte son comerciales.
Le daré la espalda a esa reacción socialmente aceptada y culturalmente arraigada de sufrir porque no encuentras el amor o porque ya no está contigo o porque es imposible que lo llegue a estar.
Le daré la espalda a todas las nornas estúpidas, pensamientos retrógrados y comportamientos insulsos que pretendan "normalizarnos".
¡Le daré la espalda y les daré la espalda! Me quitaré toda esa parafernalia depresiva que alardea de ser el camino hacía la felicidad.

¡Mentiras! ¡Embustes! Eso es lo que son. ¡Farsas! ¡Quimeras! es lo que nos inculcan. Mitos que a base de ser repetidos se han convertido en verdades aplastantes.
¡Pues no! El mundo no se acaba, por ser gordo, por ser homosexual o por tener problemas de amor. Y como no se acaba, no es ningún drama. Se puede escoger, no hay porque ser infeliz aunque todo vaya mal, siempre puedes reír y sonreír, pero has de eligirlo. Al principio será difícil, pero poco a poco irás ganando en valentía y fuerza de voluntad, hasta que un día, sin darte cuenta, serás feliz por la persona que eres. Y lo serás, porque serás quien quieres, no lo que los demás querían que fueras.

Así que, ¡Siéntete orgulloso de ser como eres! ¡Sonríe por ser así! Porque ese, verdaderamente, es el camino hacía la felicidad.

martes, 23 de octubre de 2012

¿Tiempo?

Cierra los ojos, coge todo el aire que puedas. Ahora, deja de respirar y piensa en todos tus seres queridos. Piensa en todos los planes y sueños que tienes. Piensa en todos los deseos que quieres cumplir. Piensa en todos los momentos que podrás vivir.

Date prisa, corre, se te agota el tiempo. El oxígeno se te está acabando y tu cuerpo nota como se le está apagando la vida. Te agobias, necesitas respirar o morirás.
"¿Morir?" De repente caes, "¡Morir!" Sí, morir. Jamás volver a ver a tus seres queridos. Jamás poder realizar y alcanzar todos tus planes y sueños. Jamás cumplir tus deseos. Perderte vivir más momentos de tu vida.
Entonces sucede, tu cuerpo te obliga, y coges una gran bocanada de aire. Notas como entra y se expande por tu ser. Instantáneamente, vuelves a sentirte vivo. Vivo para estar con los que quieres. Vivo para realizar tus planes y luchar por tus sueños. Vivo para cumplir tus deseos. Sientes que existes y puedes seguir viviendo momentos.
Tienes tiempo, todo el tiempo que tu vida te dé. "¿Tiempo?" Sí, tiempo. No lo desperdicies.

Ahora, ve, vive tu vida. Y sonríe. Sonríe por cada momento en el que sigas respirando porque significa más tiempo para estar con los que quieres. Más tiempo para alcanzar tus sueños. Más tiempo para cumplir tus deseos. En definitiva, más tiempo para seguir viviendo momentos, en esto, esto que alguien, acertadamente, decidió llamar vida.

domingo, 21 de octubre de 2012

La verdad de la sonrisa

La felicidad, esa palabra que tantos labios han pronunciado y tantas sonrisas sinceras han constatado. Esa palabra que es todo el "cliché" comercial por todos esos libros que han intentado explicar como alcanzarla, entenderla o retenerla. Esa palabra motivo de canciones y poemas. Esa palabra que al fin y al cabo, y pese a todo lo que se utiliza, nos es imposible definirla a no ser que la comparemos con las cosas que nos hacen sentirla.

Pero, ¿Qué cosas verdaderamente tienen el derecho de arrebatarnos la sonrisa? ¿Qué cosas nos pueden despojar de la felicidad?
Fue preguntarmelo y darme cuenta de que ¡era ridículo! Pues yo mismo era el artífice de las sensaciones que borraban mi alegría. Era yo el que se dejaba llevar por ese seductor autocompadecimiento lastimero.
Nada por sí solo es capaz de hacernos infelices, las circunstancias no son amas y señoras de nuestras emociones, necesitan de nuestra complicidad para apoderarse de nosotros. Todo está en nuestra mente, en como hemos sido influenciados por el mundo, en que sociedad vivimos y en nuestra capacidad. Pero, si conseguimos superar todo eso, comprender que podemos reaccionar de distinta manera a la que todo el mundo hace, es decir, tener emociones buenas y sonreír aunque todo esté yendo nefastamente, seremos capaces de ser felices.

Pero, ¿Por qué sonreír? ¿No va todo mal?
¡No! ¡Desde luego que no! Hay muchas cosas que van bien, solo que son cosas ordinarias, que damos por hechas, que están ahí , y por ello no consideramos motivo de alegría; ha amanecido y estoy vivo para verlo, hace un día espléndido, tengo una cama para dormir, comida para comer, cada día pueden pasar infinidad de posibilidades o mi cuerpo está perfectamente pues no tengo ninguna enfermedad ni deficiencia. ¿No son esas razones para sonreír? ¿No son esos suficientes medios para pensar que algún día tendrás todo lo que te hace falta o serás todo lo que quieres ser?

Para ser feliz no necesitas encontrar el amor o ser exitoso, todo lo que necesitas es saber apreciar esas cosas cotidianas, porque son motivos para sonreír y ser feliz. Pues para ser exitoso o acabar compartiendo la vida con tu amor tienes que ser capaz de sentirte eufórico porque tienes lo básico, ya que además tenerlo te permite seguir triunfando o seguir haciendo sonreír a esa persona.

Esa es la verdad de la sonrisa, sencilla, como el gesto mismo de elevar las comisuras de los labios.